Democracia Deliberativa
Nuestra apuesta
Frente al planteamiento que la democracia es sólo el procedimiento más legítimo para los procesos de toma de decisión dentro de una comunidad o sociedad, en tanto, se llega a un resultado donde está representada la mayoría a través de la participación y suma de sus preferencias, es – a nuestros ojos- empobrecer la esencia de la democracia. Es delimitarla a un espacio ínfimo, negando su potencialidad transformadora y enriquecedora a la que pueden acceder las sociedades que participan de la cultura democrática.
La democracia genera resultados que tienen implicancias fundamentales dentro de una sociedad. Sin embargo, es en el ejercicio y forma en que entendamos la democracia el cómo vamos a recrear el valor que este proceso conlleva en nuestro ordenamiento social y moral. Por lo cual, no podemos ser indiferentes en la manera en que entendemos y vivimos la democracia socialmente. Ya que esto va a intervenir en el valor que le asignemos a la democracia frente a otras opciones de ordenamiento social y ético.
Tal como se plantea, el concepto de democracia no es moralmente neutro, y el tipo de democracia a la que postulemos tendrá un papel fundamental en esto. Pues, detrás de cada concepción se va a determinar la manera en que deseamos guiar este proceso dentro de la sociedad, como también se van a establecer las relaciones de los ciudadanos y sus representantes/autoridades; además de la constitución de nuestros derechos y deberes.
Esto nos plantea dos disyuntivas: ¿creemos que la democracia es capaz de cambiar los intereses de las personas? o ¿la democracia debe mantener inalterables los intereses de las personas?. De este modo, distinguimos dos caminos, la primera opción es ver a la democracia como indiferente de los intereses de las personas, en el sentido que no está en ella la responsabilidad de transformarlos y en la otra posición una democracia que no es indiferente a los intereses y preferencias de las personas, en tanto que concibe que el ejercicio democrático es capaz de intervenir en ellos. Es en este último camino donde se intentará responder lo que realmente hace valiosa a la democracia, más allá de sus resultados (Nino, 1997). Con el objetivo de aflorar el valor transformador de la democracia en los intereses y preferencias de las personas –ciudadanos libres e iguales- en los procesos decisionales colectivos, intentando que ellos apunten a valores sociales como la igualdad y la justicia, el respeto a los derechos humanos, a la tolerancia y no discriminación, la solidaridad y el bien común.
La democracia deliberativa, por tanto, es la posibilidad en donde pueden convivir intereses distintos en un espacio donde lo primordial son las razones que sustentan los intereses más que ellos en sí mismos. La deliberación democrática, de este modo, traspasa el procedimiento de una democracia representativa que agrupa intereses y avanza hacia la aceptación del los principios, contenidos y razones que permiten que esa identificación agrupe las voluntades e intereses personales y comunitarios de las personas que deliberan. Enriqueciendo y reforzando la vida democrática, y entregando competencias, habilidades y conocimientos a los ciudadanos que les permitan participar de manera constructiva y responsable dentro de su sociedad. Los cuales se irán reforzando mientras más espacios de deliberación se vayan generando.
Objetivos
Promover la Democracia Deliberativa en la ciudadanía con el fin de incidir en las políticas públicas.
Competencias Deliberativas
- Capacidad para comunicarse, establecer un diálogo fluido y entendible, en el que hay un aprendizaje de lenguaje y escucha.
- Capacidad para argumentar y convencer fundamentadamente con explicaciones racionales.
- Capacidad para entender y penetrar en la racionalidad del discurso del Otro-Otra, respetándolo como un legítimo Otro/Otra.
- Capacidad para convenir en el diálogo y la comunicación, sin imposiciones arbitrarias.
- Capacidad para dudar, levantar y verificar hipótesis, explorar incertidumbres.
- Capacidad de tomar perspectiva, distanciarse del propio discurso, no ser permanentemente auto -referente.
- Capacidad para tomar decisiones con altura de miras, mirando el bien común.
- Capacidad de crear confianza mutua en la responsabilidad con el Otro/Otra.
- Capacidad para autorregularse.
- Lo Que Nos Mueve
- Nuestros Proyectos
- Jovenes y derechos
- Identidades
- Creando Chile en mi Barrio
- Todos Somos Migrantes
- Vida local y medio Ambiente, Colchagua
- Proyecto Ciudadano
- Participación Ciudadana, Tinguiririca
- Escuela de Jóvenes Líderes por la Equidad y la Diversidad
- Diálogo Intercultural de Jóvenes DIJO
- Derechos de la Diversidad
- Aceleración y Profundización Respuesta al VIH Sida